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Luis Álvarez Duarte

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José María de Mena ha escrito, con razón que el despertar
de la vocación imaginera de Luis Álvarez Duarte y sus comienzos en el
campo de la escultura parasen extraídos "de una de las mejores leyendas
del Siglo de Oro, si no fuera porque, ocurrida en nuestros días, sabemos
que no es leyenda sino realidad". El artista más brillante de la
última saga de imagineros hispalenses nace, en 1950, en la Huerta de los
Granados, sita en el popular Barrio de la Trinidad, en el seno de
una familia humilde de emigrantes extremeños.
Su vocación artística, extraordinariamente
precoz, arranca desde niño, cuando comienza a dibujar las ilustraciones de
tebeos, y modela figurillas de Vírgenes Dolorosas en barro cocido,
destinadas a procesiones infantiles de la Cruz de Mayo. En cierta ocasión
que acompaña a su madre al mercado de la Encarnación, sus ojos "descubren"
un taller de imaginería que marcará su futura orientación profesional: el
de Francisco Buiza Fernández. Será la primera de una serie de
circunstancias personales, decididamente explicativas de algunas de las
peculiaridades estéticas, que informan una producción escultórica que ha
rebasado las fronteras hispanas para hallar asiento en colecciones de
Estados Unidos y Latinoamérica. Aunque Luis Álvarez Duarte inicia su
periplo por la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla,
paradójicamente no llega a matricularse y, en consecuencia no cursa de
manera oficial, la asignatura de Modelado. Tampoco se vincula a talleres
específicos, si bien colabora, circunstancialmente, en los obradores de
Francisco Buiza, Antonio Eslava y Rafael Barbero Medina, barriendo
virutas, haciendo recados y, sobre todo, observando los secretos de la
talla en madera. Su administración por el oficio le induce a formar una
colección de cabos de gubia de los maestros imagineros de la generación
anterior.
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Barro de la mascarilla Virgen de la Merced. Hdad. de la Humildad de Málaga.
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En 1962, cuando Álvarez Duarte,
cuenta tan solo con doce años de edad talla y policroma en madera la
Virgen de la Concepción, para la Hermandad de la Salud de la localidad
cordobesa de Palma del Río; una obra muy influenciada por el prototipo
macareno que, según sus palabras "hice con gran ilusión y la llevé
personalmente al pueblo. Por aquel trabajo cobré mil pesetas y un saco de
naranja". El mismo año, ejecuta su primera pieza para Sevilla: la
Virgen de los Dolores de la parroquia de San José Obrero. El
primer revulsivo llegará en 1966. Por entonces, la Hermandad hispalense
del Cristo de las Aguas decide adquirir una Dolorosa y, enterado de ello,
Álvarez Duarte la ofrece a la corporación: "Nadie se lo podía creer...
la enseñé en una fotografía y los que entonces eran miembros de su Junta
de Gobierno me preguntaban al verla que si estaba retocada". Bendecida
bajo la advocación de Virgen de Guadalupe, esta obra inaugura y
consolida la iconografía de la Virgen Niña acuñada por este artista. A la
par que el éxito, dicha adquisición también le acarreará el recelo
profesional de otros escultores y, singularmente, de los titulares de
aquellos talleres por los que había circulado, quienes sintiéndose
"agraviados" por la citada Dolorosa, no tardarán en despedir al joven
artista.
La consagración definitiva de Luis Álvarez
Duarte vendrá, de nuevo, movida por los hilos del destino. El 26 de
febrero de 1973 el incendio de la Capilla de la Hermandad del Cachorro,
destruye la Virgen del Patrocinio, atribuida al escultor Cristóbal
Ramos. Teniendo de plazo solo mes y medio, el joven se compromete a
realizar una Dolorosa que, en teoría, reproduciría las facciones de la
primitiva. El escepticismo y la desconfianza cunden entre los componentes
de la Mesa de Gobierno de la corporación, ante lo que consideran todo un
"atrevimiento" por parte de un novel. Las dudas se despejan en abril del
mismo año, cuando la "nueva" Virgen del Patrocinio causa la
sorpresa y la admiración de los círculos artísticos y cofradieros
hispalenses por su dulzura expresiva su impecable modelado, sus
aporcelanadas carnaciones y su esplendente belleza. Definida como un
auténtico "delirio de renovadas exquisiteces y primores
dieciochescos",
en esta preciosa talla, marca un hito en la producción del escultor. No en
balde, puso de manifiesto su capacidad para crear una obra de arte
diferentes y personal, llevando a cabo un incisiva relectura plástica e
iconográfica donde quedaron sintetizadas, reinterpretadas y perfeccionadas
todas aquellas claves formales y estilísticas del original desaparecido: "Mi
obra predilecta por la importancia evocadora y, naturalmente, también en
el plano artístico <es> la Virgen del Patrocinio. Ahí es nada que acompañe
a ese prodigio de la imaginería sevillana que es el Cristo de la
Expiración, el Cachorro".
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Detalle de una mano tras ser desbastada |
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A partir de entonces, su
producción comienza a crecer a un ritmo vertiginoso para las ciudades y
pueblos españoles y también para el extranjero. Para la Catedral Primada
de Buenos Aires ejecuta un Cristo cautivo llamado del Gran Amor (1980-1981), una Virgen de la Esperanza (1984)
para la parroquia de San Lorenzo de Santa Fe de Antioquía, en Colombia y
reproducciones de la Esperanza Macarena, tan acabadas como destinada a la
Comunidad Cristiana Mc Klean(1985) de Nueva York en Estados Unidos. Junto
a Málaga, Córdoba será otra de las ciudades que cuenten en su patrimonio
artístico con esculturas de Luis Álvarez Duarte. De su producción
existente en la antigua capital del Califato, destacamos la Virgen de
la Soledad (1975) de la iglesia de Santiago, que efigia como una mujer
ya madura que conserva su belleza, pese al sentimiento de tragedia y
amargura que invade el semblante. |

Manos de Ntra. Made y Sra. de la Merced (Hdad. Humildad Málaga)
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No han sido pocos
los esfuerzos, penurias y dificultades atravesadas por el artista para
obtener tales logros, en los cuales han sido determinantes sus constantes
y férreas aspiraciones de autosuperación y formación permanente.
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Cabeza de centurión, en terracota. Colección Dolores
Carrera Hernández Firmado: "DUARTE/Sevilla 1975"
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De esta manera,
efectúa entre 1980-1984 cinco viajes a Italia, más o menos prolongados,
durante los cuales tendrá ocasión de disfrutar de una estancia en la
Escuela de Restauración de Florencia y contemplar de cerca las creaciones
de los maestros del Renacimiento y el Barroco, especialmente Bernini.
Su tenaz
conciencia autodidacta le impide adscribirse a la imitación de artífices
concretos, dejando plasmada sus inquietudes individualistas en el trabajo
de la arcilla. En este sentido, es de destacar el interés de Álvarez
Duarte por reconducir el rumbo de su producción hacia otras facetas
creacionales de temática profana, que le han impulsado a embarcarse, en la
difícil aventura de la estatuaria fundida en bronce (Retrato de miembros
de la Familia Real española), como en el modelado de encantadores grupos
de figuras de barro cocido. En ellos, evoca temas costumbristas de tanta
raigambre popular, como gitanillas, tipos trianeros, pilluelos niños y
nazarenos, siempre desde una óptica costumbrista que le lleva a idealizar
instantáneamente, todo aquel motivo de inspiración que le resulta
atractivo, pues, como apunta Aurora León:
Luis con el barro nos recuerda
otro sevillano Murillo, con los pinceles, cuando confundiendo con magia
(no equivocación) la forma y el contenido, llega con todo prodigio a
fundir realmente el universo de la fachada y el fondo, y en este sentido
su sensibilidad y obra conectan con las observaciones existenciales que
abruman al pintor barroco sevillano.
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Luis Álvarez
Duarte con algunos bocetos en barro

Fase del proceso
de talla de un crucificado |
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Así no sabemos si
por deformación profesional o por conciencia interpretativa, puede
afirmarse sin reservas que el tratamiento cálido y la espontaneidad de las
figurillas de barro de Luis Álvarez Duarte, han repercutido decisivamente
en la gestación de las líneas maestras de su estilo escultórico de
madurez. Un estilo que, según apuntábamos en otro lugar, descuella por la
frescura, espontaneidad y modernidad facial de los personajes que
configuran su iconografía pasionista. Salvo desafortunadas excepciones
determinadas por el adocenamiento y la carencia de inspiración, sus
imágenes procesionales sobresalen por la afabilidad de la expresión, la
contemporaneidad de sus rostros y facciones, el cuidado del detalle hasta
el preciosismo, la fidelidad a los presupuesto técnicos de la tradición
barroca, un diestro dibujo aprendido en la Escuela de Artes y Oficios
junto a su profesor Armando Río, y una concepción hedonista de la belleza
que las conducen hacia una perfecta simbiosis entre lo profano y los
sagrado, entre lo imaginado y lo real, pero sin separarse de lo popular.
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Detalle mano San
Juan Evangelista (Hdad. Humildad)
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Mi Virgen
Obras en
Málaga
Obras en Andalucía
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Fuentes
documentales:
SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.: "El Alma de
la Madera: Cinco Siglos de Iconografía y Escultura en Málaga", Málaga,
1996; SANTOS CALERO, S.: "Misticismo y religiosidad en la obra del
escultor Sebastián Santos Rojas"; TOBAJA VILLEGAS, M.: Sebastian Santos
Rojas", en El Arte en la Semana Santa, FUERTES, J.Mª"Luis Alvarez Duarte.
Sus últimas obras, sus grandes amigos"en Boletin del Consejo General de
Hermandades y Cofradías de Sevilla; G.: "Del escultor Luis Alvarez Duarte,
una imagen de la Virgen de la Esperanza para Palma del Río", El Correo de
Andalucía, 10-III-1974, Sevilla; MORALES CHACÓN, A.L.: "La obra de Luis
Alvarez Duarte en América Andalucía y América en el siglo XX. Actas de las
IV Jornadas de Andalucía y América (Universidad de Santa María de Rábida,
marzo 1986, vol.1, Escuela de estudios Hispano-Americano C.S.I.C.-Universidad
Hispoamericana Santa María de la Rábida, Caja de Ahorros dde Huelva,
Sevilla, 1987; DÍAZ VAQUERO, MªD.: "La obra de Alvarez Duarte en Córdoba",
en Apotheca nº 6-I, Universidad de Córdoba, 1986; SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.:
"Luis Alvarez Duarte o la estética de lo perfecto", en Luis Alvarez Duarte
y el espíritu pasionista, Gráfica Anarol, Málaga 1994; DÍAZ VAQUERO, Mª.D.:
Imagineros andaluces contemporáneos, Publicaciones Cajasur,Córdoba, 1995.
Fuentes
fotográficas:
Eduardo Nieto Cruz, Daniel González González, David Varea Fernández,
Anselmo Domínguez Ruiz, Juan Miguel Salvador Morales, Miguel Ángel Sánchez
López, Daniel Acosta, Haretón, J.María Lobo, José Aguilera, José Carlos
Santiago, Alberto Villar Movellan, Atanasio Hoyos, Studio Dihor, Maria
Dolores Díaz Vaquero y cedida por Luis Álvarez Duarte. |