La Presentación al Pueblo (Ecce-Homo)
Interpretación en Málaga
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Por razones obvias, Málaga esta familiarizada con la iconografía del Ecce Homo. Sin embargo, antes de alcanzar su definición como imagen procesional el tema tardaría bastante en traspasar el ámbito de los templos, clausuras conventuales y domicilios particulares en los que permaneció, prácticamente recluido durante casi todo el XVII. El 30 de abril de 1694tuvo lugar en el Convento de la Merced la fundación de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad; un título que aunque similar a las otras corporaciones existentes en la ciudad manifestaba frente a ellas una decidida voluntad de novedad icónica, al haberse pospuesto a dicha nomenclatura la de Ecce Homo. Entre esta fecha y 1696 debió realizarse una escultura titular, pues Llordén-Souvirón refieren este último año como el de la primera comparencia pública de la Cofradía, una vez aprobadas sus Constituciones en 1695.
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![]() Primitivo paso del Ecce-Homo. Iglesia de Santiago. (Desaparecido) |
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El florecimiento de la corporación fue creciente al menos hasta mediados del XVIII, como se deduce de la importantes empresas de mecenazgo artístico acometidas en esos años. Así, en 1724 se realizaron los figurantes secundarios para el paso de misterio y el 16 de febrero de 1733 se celebraba Cabildo con vistas a recabar la autorización de los hermanos para edificar una nueva capilla. Las obras avanzarían con rapidez toda vez, que el 6 de junio de 1734 los mayordomos Marcos Morales, Pedro de Medina, Juan Sánchez y Salvador Sánchez concertaban con el entallador Salvador Cordero, "de nueva fábrica y talla", la ejecución del "tabernáculo para la dicha Imagen del Santo Cristo de la Humildad de dicho Convento de Ntra. Sra. de la Merced según modelo y dibujo que se le entregare por los mayordomos de dicha Hermandad y en los dichos siete mil maravedis que por su precio tiene axustado". Ultimado el programa decorativo de la capilla, consolidada la vida interna y asegurada, por el momento, la continuidad de las estaciones penitenciales, La Hermandad decidió aprovechar, en 1749, la euforia reinante para sustituir también la antigua imagen titular, de la cual no resta la más mínima referencia. Las circunstancias convergentes en el nuevo encargo no son conocidas gracias a la Carta de pago y finiquito, fechada el 6 de agosto de 1754, en la que el escultor Miguel García exponía ... que por escritura otorgada ante mí el ssno. en el año pasado de mil setezientos quarenta y nueve, Diego y Rafael y otros Hermanos de la Hermandad de Jesús de la Humildad, zita en Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced de esta ciudad, se obligaron a favor del otorgante por nobecientos reales de vellón, valor de una hechura de Jesús que el otorgante había de nueba para dicha Hermandad y dar rematada para el Domingo de Ramos del año de mil setezientos y cinquenta ... cuya imaxen entregó el otrogante en dho. día.
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![]() Miguel García. Primitiva imagen de la "presentación al Pueblo" (1749-1750)
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La escultura tallada por Miguel García transfería al esquema de la imagen procesional algunos de los esteriotipos ensayados en el busto de épocas anteriores: frontalidad de la postura, brazos bajados hasta la cintura y las manos atadas por las muñecas, dejándose la derecha dispuesta para sujetar el cetro de caña; un atributo indispensable, según Pacheco, "para la cabal representación de que aspiraba a ser Rey de Judea <cuya ausencia implica> falta de decoro, en lo historial". La torpeza de este artista local, documentado entre 1747-1798, se advierte en su impericia para componer un desnudo. A excepción de las piernas, de modelado algo más correcto, la figura poseía un tronco bastante voluminoso, cortedad en el cuello y tosco tratamiento de la anatomía en general. El entrecejo fruncido y triangular era el único estilema del rostro que remitía a un sentimiento dolorido, pues lo demás resultaba totalmente inexpresivo. Después de la Exclaustración, la Hermandad estableció su sede canónica en la parroquia de Santiago, desde donde reanudó sus estaciones penitenciales hasta 1896 en que quedaron interrumpidas. Fue durante este periodo cuando el paso de misterio del Ecce Homo comenzó a ser conocido popularmente como el Balcón de Pilatos. En la delantera del paso se disponía una pequeña barandilla formada por balaustres. Esta estructura era el pintoresco mirador por el que asomaba el Cristo de la Humildad, flanqueado por dos figurantes de talla completa, cuyas analogías formales y cercanía cronológica con los sayones del paso de Azotes y Columna parecen corroborar la hipótesis de que fuesen los mismos personajes secundarios que, según Llordén-Souvirón, fueron incorporados al Ecce Homo en 1724. En este caso, se trataba de Pilatos en actitud de señalar a Cristo con el dedo y un soldado romano enarbolando una lanza. Pese a su torpeza y evidente ingenuidad, esta experiencia escultórica manifiesta el esfuerzo por llevar a las pinturas narrativas del pasaje de la Presentación al Pueblo. Entre ellas, puede mencionarse la tabla del Prado, obra de Quintin Metsys o el grabado de Durero de La Pequeña Pasión, que recoge a los tres personajes distribuidos de modo similar detrás de una balconada.
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![]() Miguel García y Antonio Castillo Lastrucci: Misterio del Ecce-Homo. Iglesia de Santiago. (Desaparecido)
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Especial interés despertaba la figura de Pilatos, barbudo, cubierto con manto y tocado con un llamativo turbante troncocónico que convertía al procurador de Judea en un remedo de sultán turco. Por la vía del orientalismo, la imaginería procesional de Málaga resolvía el mismo problema que la indumentaria del gobernador romano había planteado desde época anteriores. Olvidándose de rigores historicistas, los artistas se dejaron llevar de su propia iniciativa para caracterizar al personaje, bien guiándose por la moda cortesana de la época o, como en este caso, por una aproximación topográfica al escenario de los hechos, no menos anacrónica. Similar extrañeza suscitaba la interpretación del soldado romano como un individuo bigotudo y vestido con coraza, casco y capa de amplios vuelos. Sobre estas dos tallas secundarias, Clavijo publicó una interpretación equivocada al suponerlas realizadas en Granada hacia 1923, coincidiendo con la reanudación de las estaciones penitenciales de la Cofradía. Esta confusión nace del hecho de no haber cotejado las referencias, casi siempre inexactas, de las revistas cofradieras de la época, con los documentos inéditos que hemos consultado en el propio Archivo de la Hermandad. Según consta en un Libro de Cuentas que logró salvarse de las destrucciones de 1931, en el mes de marzo de 1921 la corporación ya se hallaba dispuesta a abandonar la fase de postración que mantenía desde finales XIX. Entre los preparativos pertinentes se hallaba dispuesta la rehabilitación del misterio, librándose una partida 25 pesetas para la "restauración de las imágenes", seguida de otra de 5, en marzo de 1922, "por colocarle las pestañas al Señor". Si en 1921 se hallaba de varias esculturas es evidente que la intervención afectó al paso completo del Balcón de Pilatos y no solo al titular, con lo cual quedan rebatidas tales afirmaciones. La restauración no debió colmar los deseos de la Hermandad, pues en octubre de 1922 se determinaba el encargo del nuevo grupo escultórico a Antonio Castillo Lastrucci, al cual se le entregaban 1.000 pesetas, en concepto "del primer plazo por hacer las esculturas de un Pilatos y un judío que forme el paso nuestro". Estas figuras fueron aquellas en las que la prensa local creyó descubrir atisbos de un "arte exquisito y verdadera propiedad", calificativos algo hiperbólicos pero que se hallan en consonancia con los logros interpretativos de la escena y la calidad plástica que los figurantes de Castillo Lastrucci introducían con respecto a sus antecesores dieciochescos. En oposición a la estricta simetría del conjunto barroco, el escultor hispalense dió una composición más movida al misterio, situando al Cristo de Miguel García en el borde de un fragmento de balaustrada desde el que Pilatos, sentado en el tribunal, se dirigía al pueblo en el momento de pronunciar la locución: Ecce Homo, mientras un sayón aparecía en segundo término. La escultura del procurador se hallaba particularmente cuidada, tanto en la toga simulada a base de telas encoladas y en la cabellera ondulada con pequeños mechones ribeteando la línea del flequillo, como en su declamatoria pose de orador, descansando en la barandilla, sobre la que tenía la mano en un gesto coloquial y convocativo de innegable retoricismo. La cabeza, heredera directa de la testa de un patricio romano, traduce la dicotomía emocional, tan grata a Castillo Lastrucci, de desvelar a través de las facciones de Pilatos el trance psicológico de quien se debate entre la fidelidad a su conciencia e integridad moral y la preocupación por su imagen pública. En la figura ejecutada para la Cofradía de la Humildad, Castillo anticipaba, de esta manera, las celebradas versiones procesionales del gobernador romano, realizadas a finales de la década de los veinte para las Cofradías hispalenses de San Benito y Esperanza Macarena. Del mismo modo, queda otra vez de relieve la influencia que las primeras obras malagueñas de Castillo habrían de ejercer posteriormente en su producció0n, como unos prototipos iconográficos con un alto grado de definición casi desde el principio de su carrera como imaginero. A espaldas del Cristo de la Humildad y junto a Pilatos Castillo colocó la talla del judío exigida por la Hermandad, vestido con un corpiño similar a una coraza, la cabeza cubierta con un pañuelo y portando en una de sus manos un improcedente vexillum con las siglas S.P.Q.R.. Esta pieza escultórica, bastante menos lograda, era un típico producto de la fase experimental por la que atravesó el reciclaje artístico del escultor sevillano, todavía inmerso en el proceso de búsqueda de una síntesis iconográfica que conciliara sus gustos clasicistas con el secular componente caricaturesco y ridículo de los personajes secundarios. A este propósito obedecería, seguramente, el hecho de que este sayón conjuntara el aplomo y gravedad del contrapposto con un rostro inexpresivo conectado todavía con los convencionalismos de la imaginería decimonónica sevillana. Los sucesos de 1931 ocasionaron la desaparición de la Cofradía del Ecce Homo y su patrimonio artístico, no volviendo a reorganizarse hasta septiembre de 1980. En el Cabildo de Oficiales, celebrado al mes siguiente, la corporación decidía la reposición del titular acordándose "después de un meticuloso estudio sobre las posibilidades artísticas de los escultores conocidos, el visitar a los señores D. Francisco Buiza Fernández y D. Luis Ortega Brú para confección de un boceto en barro de la Imagen del Señor de la Humildad. No obstante, la enfermedad del artista sanroqueño, y su peculiar sensibilidad plástica, debieron ser los factores que inclinaron la balanza a favor de Francisco Buiza, ya que en enero de 1981 se concretaría de manera oficial la petición al mismo de un barro de la cabeza del Cristo.
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![]() D. Francisco Buiza Fernández (q.e.p.d) y D. Juan Antonio Quintana Urdiales. Boceto del Stmo. Cristo de la Humildad
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Esta circunstancia se plasmaría poco después en un documento fechado el 14 de mayo del mismo año, donde la Hermandad dejaba constancia de su deseo de perpetuar por escrito el definitivo encargo "de una imagen a tamaño natural y de talla completa de un Ecce Homo, cuyo precio se fijó en cuatrocientas mil pesetas". No menos sugestiva es la apostilla inserta a continuación, pues significa un elocuente botón de muestra de las escasas variaciones que las cláusulas reguladoras de la ejecución de imágenes procesionales han sufrido desde el siglo XVII hasta nuestros días, al seguirse proyectando sobre el artista aquellos mismos objetivos y términos propiciatorios formulados al comienzo de cada obra por los comitentes del Barroco: Quedamos en la seguridad de que nos dedicará Vd. su interés y su arte para esta Hermandad que comienza y tiene el deseo de poder dar por medio de sus imágenes testimonio de fe y cuya contemplación sea motivo de contrición y mejor vida cristiana.
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![]() Francisco Buiza Fernández. Santísimo Cristo de la Humildad (Ecce-Homo). Real Santuario y Parroquia de Santa Maria de la Victoria y la Merced. Málaga
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Los numerosos compromisos contraídos por Francisco Buiza en la última fase de su carrera artística ralentizaron la talla del Cristo de la Humildad, según se exponía en el Cabildo celebrado el 25 de marzo de 1982, en el que también se hacía patente el deseo de la Junta de Gobierno de confiar al mismo escultor la realización de todo el paso de misterio. Aunque Buiza transmitió a la corporación su interés en concluir la obra para diciembre, su lento discurrir hizo surgir la preocupación en el seno del Cabildo de Oficiales, hasta el punto de señalarse "la conveniencia de viajar a Sevilla con la finalidad de comprobar si el escultor Sr. Buiza continúa trabajando en la escultura de la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad". Los temores eran fundados, ya que el artista murió en los primeros meses de 1983, dejando la pieza prácticamente terminada, a falta tan sólo de la encarnadura, labor asumida por su ayudante en el taller Francisco Berlanga de Avila. Esta situación mediatizó la continuación de la empresa por Berlanga, al que ya se solicitaba presupuesto para la ejecución del grupo escultórico en el mes de abril, aunque en realidad el acuerdo no se concretó hasta dos años después. Con este fin, Berlanga remitía a la Hermandad, en noviembre de 1985, un informe en el que, además de señalarse los emolumentos a percibir por la obra, se detallaba la iconografía a seguir, así como su realización material en madera de cedro para las cabezas y manos y pino de Flandes para los cuerpos y peanas. El escrito fue sometido, en unión del boceto en barro del paso, a la ratificación del Cabildo General de 9 de marzo de 1986 por el Hermano Mayor, Juan Antonio Quintana Urdiales. La posibilidad de incorporar personajes secundarios al misterio, hizo surgir discrepancias entre los asistentes al Cabildo, al calibrarse la pérdida de protagonismo que su realización impondría al titular, no sólo en su calidad de actor principal sino a raíz de los temores, confirmados a la postre, de que las nuevas tallas no reuniesen las cualidades artísticas suficientes para componer con dignidad una escena en torno al soberbio Cristo de Francisco Buiza . En consecuencia y "una vez analizado por los presentes, algunos hermanos aconsejaron sobre la posibilidad de que el Cristo fuese sólo, a lo cual nuestro Hermano Mayor respondió diciendo que nuestro titular requería necesariamente un grupo, pues ya va presentado al pueblo, además de que en Málaga es necesario que estos grupos se desarrollen pues hay una gran escasez de los mismos. Tras la explicación se presentó a la aprobación de los hermanos, los cuales lo refrendaron por unanimidad". En septiembre del año siguiente, después de firmar el contrato, el grupo debía estar bastante avanzado toda vez que "el Sr. Berlanga sorprendió a los que le visitaron con la presentación de los proyectos de las cabezas de las cuatro figuras realizadas en poliéster". En noviembre de 1987 se hallaba prácticamente terminada la talla de Claudia Prócula, en menor medida la del sayón "y la figura de Pilatos en madera, pero que al no ser del agrado, tanto de la Hermandad como del escultor, en cuanto al ensamblaje y proporciones del cuerpo se hará de nuevo respetando sólo lo que es la cabeza". A principios de 1988 el sayón ya estaba acabado, quedando pendiente el tema de la problemática efigie de Pilatos hasta diciembre, en que se informaba de la posible venida del grupo escultórico, menos el romano, para finales del mes de enero de 1989. El periodo comprendido entre esta última fecha y abril fue dedicado a preparar el acople del conjunto, ultimar el romano y decidir la distribución de los personajes. En las fechas previas a su estreno en la Semana Santa, el Cabildo General dictó por segunda vez una opinión negativa sobre el misterio, "grupo que no gustó a algunos hermanos, a lo que respondió el Hermano Mayor, que tal había sido aprobado en un Cabildo anterior". Sin embargo, la propia directiva era consciente del estridente contraste entablado entre Cristo de la Humildad y las demás esculturas. Sobre todo, con la de Pilatos, cuyo nulo interés artístico no encuentra, paradójicamente, una justa equivalencia con el papel jugado por este personaje dentro del conjunto, como el responsable de contrarrestar dramáticamente la presencia mayerística del titular.
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![]() Francisco Berlanga de Ávila: Boceto del misterio de la Presentación al pueblo.
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La iconografía procesional del Ecce Homo en Málaga es una fiel interpretación del pasaje de San Juan, cuyo escenario no se sitúa esta vez en el balcón, sino en estrado exterior del palacio de Pilatos, donde Tiziano ambientaría una de sus más aparatosas composiciones. Este paso de misterio adolece, en cambio, de una desafortunada escenografía, al pretenderse imponer en él un esquema centrífugo en torno al titular, conservando, al mismo tiempo, la ordenación de los personajes en hileras. En primera línea, Pilatos presenta a Jesús al pueblo formando un grupo bastante constreñido, que se bifurca hacia atrás en dos ejes diagonales marcados por el centurión romano, que contempla con despecho el acontecimiento, y el sayón que arrastra de la soga al reo, fustigándolo con un flagelo. En la parte trasera, se enclava el sitial del gobernador ante un fragmento de arquitectura clásica y junto a él, la esposa de Pilatos, Claudia Prócula, interpretada como una mujer joven, de tez sonrosada y sofisticado peinado cuya forma de tiara se ve surcada por dos cintas que separan las sucesivas bandas de cabellos menudos y cardados. El escultor la ha captado profiriendo una visible desaprobación a la conducta de su consorte, repudiándola con una mano, mientras que con la otra se oculta la vista en una pose teatral grandilocuente y un tanto afectada. Muy sugestiva es la introducción de este último personaje en la iconografía del episodio. Según San Mateo, la dama romana no estuvo presente físicamente en la acción, sino que su intervención se recoge de forma indirecta a través de las palabras que hizo llegar a Pilatos, quizás por medio de una sirvienta "No te metas con este justo, pues he padecido mucho hoy en sueños por causa de él". Los Apócrifos recogieron en las Actas de Pilatos la reacción que dicha advertencia produjo en el gobernador, su inmediata llamada a los judíos para exponérsela y la ocurrente contestación de los acusadores al insinuarle: "¿No te hemos dicho que un mago?. Sin duda ha enviado un sueño quimérico a tu mujer". De todas formas, la inclusión de Claudia Prócula o Procla en la iconografía procesional es un fenómeno paragónale al culto en calidad de donde también se la suponía convertida al cristianismo. Tanto en aquel caso como en el analizado es obvia la tendencia a ver en esta mujer un espejo moral, que la piedad popular no vaciló en incorporar a los pasos de misterios como reflejo de su propia actitud ante la injusticia cometida.
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![]() Francisco Berlanga de Ávila: Boceto cabeza Pilatos
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El grupo escultórico del Ecce Homo se halla lejos de transmitir la armónica impresión del boceto en barro modelado por Berlanga, donde el escultor sí tuvo en cuenta la necesaria especialidad que debía mediar entre las esculturas del procurador y del Cristo de la Humildad para la orquestación del resto del misterio. Al quedar el titular ligeramente desplazado hacia el centro de la maqueta se creaba una estratificación de perspectivas visuales tan polivalentes e impactantes como las que Castillo Lastrucci había formulado en la Presentación al Pueblo de la Cofradía hispalense de San Benito. Por otro lado, la figura de Claudia Prócula aparecía, con la mirada y el busto girados hacia el protagonista, integrándose con naturalidad en el climax escénico, en lugar de verse desplaza de él.
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![]() Francisco Berlanga de Ávila: Claudia Prócula. Hermandad de la Humildad
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En la Semana Santa del 2004 la Cofradía arriesgo favorablemente cambiando la ubicación del Stmo. Crtisto de la Humildad dentro del grupo escultórico desplazándolo hacia alante y por lo cual el protagonismo la imagen consigue asumir ese papel principal sin romper la escenificación del misterio.
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Galería Fotográfica del paso de misterio de la Presentación al pueblo
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Fuentes Documentales: SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.: "El Alma de la Madera: Cinco Siglos de Iconografía y Escultura procesional en Málaga", 1996. OROZCO DÍAZ, E.: Mística. Escribanía de Agustín de Lomas, Leg. 2511 (1734) Escribanía de Gaspar Márquez Cabrera, Leg. 2852 (1752-1756). LLORDEN-SOUVIRÓN, A.: Escultores. HERNÁNDEZ REDONDO, J.I.: "Ecce-Homo y Pilatos", AA.VV.: Pedro de Mena y Castilla. A.H.E.H.M.: LIbro de gastos e ingresos. Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad erigida el año 1695. Parroquia Santiago 1920-1923. A.H.E.H.M.:Libro de Actas de Cabildo de Oficiales, nº 1 (1980-1990), C.O. 10-10-1980-C.O.30-01-1981-C.O. 30-06-1981 "Documentos"-C.O. 25-03-1982- C.O. 21-10-1982-C.O. 28-10-1982-C.O. 06-04-1983. A.H.E.H.M.:Espedientes nos. 11-14 Secc. 3ª, División: PV, Asuntos: Relacionado con proveedores y artistas. A.H.E.H.M.:Libro de Actas de Cabildo de Oficiales, nº 1 (1980-1990), C.O. 12-09-1986-C.O.. 04-11-1987-C.O. 27-01-1988- C.O. 22-12-1988-C.O. 12-01-1989- C.O. 27-04-1989-C.O. 01-07-1989-C.O. 31-08-1989 A.H.E.H.M.:Libro de Actas de Cabildo Generales de Hermanos nº 1, (1983)s/f., Borrador del Acta del Cabildo General de 9-marzo-1986. El contrato se firmó el 15 de marzo y Borrador del Acta del Cabildo General de 25-marzo-1989. Ecce Homo (1543), Kunsthistorisches Museum (Viena) (Tiziano). Mateo, 27, 19. SANTOS OTERO, A. de: op. cit., p. 409. Cona natelación a esta respuesta el autor de las Actas disipa las dudas del lector acerca del papel intercesor de Claudia Prócula a favor de Cristo, por boca de su marido: "Sabéis que mi mujer es piadosa y que propende mas bien a secundaros en vuestras costumbres judías?. SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.: "Iconografía pasionista". Archivo Histórico Agrupación de Cofradías-Antonio Palomino
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